Forest estaba pleno, su corazón estaba completamente rebosante de emoción y su lobo no podía estar más contento de tener a su luna, junto a él, acariciándola con su hocico mientras ella simplemente mostraba su garganta como símbolo más absoluto de complicidad. Un aullido movido por la briza hizo que el lobo notara que el tiempo había pasado demasiado de prisa, se puso en pie antes de sacudir la nieve que había caído sobre ambos y la loba lo miró.
El alfa pudo notar la chica dentro de la mirada