Las gotas de agua que caían cada cierto momento eran la única cosa que interrumpía el silencio en el húmedo baño donde, la luna y su alfa se hallaban. Era un silencio atronador y a la vez inaudible, una tormenta en calma, un simple silencio que escondía más de lo que alguna vez las palabras pudieron explicar.
Melissa sintió su corazón agitarse cuando su mano se deslizó, como sabía debía hacer hacia la parte baja del hombre desnudo al otro lado de la bañera. Aquel hombre solo la miró, sus ojos c