Podía sentir mi corazón retumbando con fuerza, como si cada latido quisiera abrirse paso a través de mis costillas. El aire se me volvió espeso, difícil de respirar, y mis pasos se aceleraron sin que pudiera controlarlos. Empujé a unas cuantas personas que me dedicaron sonrisas confundidas, ajenas al torbellino que se desataba dentro de mí.
Sin darme cuenta, me encontré en el centro del pasillo nupcial, justo en medio de la larga tela blanca que la novia acababa de cruzar momentos antes. Mi ve