Leonard
El aire huele a madera, incienso suave y algo que me hace doler el pecho: hogar.
¿Hogar? Pero qué demonios…
Abro los ojos de golpe, jadeando como si acabara de emerger del fondo del mar. El corazón me golpea con fuerza, y lo primero que siento es el ardor en la espalda. Me intento mover, pero mi cuerpo protesta, pesado, golpeado, aunque entero.
Estoy acostado en una cama. No en una cualquiera… estoy en una de las habitaciones de la casa Alfa.
Mis ojos buscan por el lugar a una persona e