Leonard
La celda de Megara está fría y sin luz. Solo una antorcha tiñe la piedra de naranja sucio.
Está sentada contra la pared, las muñecas atadas con cadenas selladas por runas.
No hay ni rastro de la mujer elegante y sofisticada que se paseaba por la manada diciendo a todos que era mi prometida, qué sería la próxima Luna.
Esta mujer parece una vagabunda, sucia, con ropa rota, el cabello hecho un desastre y en sus ojos no hay ni rastro del brillo que solía haber.
Esta es la verdadera ella.
Aú