Leonard
El sonido del cuerno resuena por todo el aquelarre como una alarma antigua, llena de furia. Me pongo de pie al instante, el cuerpo en tensión.
Y justo en ese momento la puerta del salón se abre y Alex aparece en la entrada confirmando lo que sabía.
—Están atacando la ciudad.
La hechicera de la capucha blanca gira hacia mí con los labios apretados.
—Han venido por ti, Alfa —dice con voz sombría—. Y no son lobos.
—¿Cómo lo sabes?
—Puedo sentirlos—es lo último que me dice antes de girarse y