Evelyn
Estoy enloqueciendo.
No tengo dudas de que he empezado a perder la cordura. No consigo distinguir cuando estoy dormida de cuando estoy despierta.
La realidad y el tiempo en esta celda se estira y se comprime como si jugara conmigo. A veces siento que acabo de despertar, otras, como si hubiera vivido cien vidas encerrada entre estas paredes de piedra.
Ya no distingo entre lo real y lo que mi mente rota inventa para protegerme o para destruirme.
Desde que Clara me reveló la verdad—que Leon