Evelyn
Leonard está en el umbral, su mirada oscura y penetrante clavada en mí. Pero hay algo distinto en él.
Su postura es tensa, sus puños apretados.
Sin embargo, yo no puedo conscentrarme en eso, no. En lo único que puedo pensar es en el calor que me recorre entera.
El calor es insoportable.
Es como si mi piel estuviera en llamas, como si algo dentro de mí despertara y exigiera ser liberado. Mi respiración es errática, mis manos tiemblan y mi cuerpo entero late con una necesidad que no entiend