Capítulo 7.
-¿Puedes levantarte?- Preguntó Donovan con un leve gesto de preocupación.
Cerré los ojos y gemí al intentar dejar mi cómodo lugar sobre el lodo.
La noche anterior había llovido con fuerza y el tío Gail dijo que el terreno mojado era perfecto para el entrenamiento.
Yo no lo creía así. Había tropezado con todas las raíces ocultas en charcos que habían en el territorio.
De todos los golpes y el agotamiento por entrenar todas las horas que podía, ni siquiera estaba segura de poder arrastrar