Capítulo 71.
Lo primero que noté fueron mis manos.
Transparentes.
Casi como si no fueran reales, como si estuvieran hechas de cristal empañado. La visión me revolvió el estómago. Levanté los dedos, temblorosos, y pude ver cómo el campo rojo traslucía a través de mi piel. Era jodidamente escalofriante.
Casi tanto como despertar fuera de la cama en un lugar desconocido.
Sabía que no estaba ni cerca dle territorio del lobo blanco debido a que el aire parecía más cálido aquí.
Tragué saliva y obligué a mis