Capítulo 134.
La cosa que cacé parecía un alce… solo que no lo era del todo. Sus astas eran más delgadas, como una versión incompleta de algo que alguna vez debió ser majestuoso. Aun así, había sido rápido. Y fuerte.
—Has mejorado bastante, Alina. Ya casi no te ensucias.
Rodé los ojos mientras arrastraba el cuerpo hasta un árbol y lo apoyaba contra el tronco para ir por el siguiente rastro.
—Me ensuciaría menos si alguien me hubiera enseñado cómo hacerlo. —murmuré.
No era del todo cierto, pero me gustaba provocarlo.
La realidad es que él me había enseñado a cazar, pero no la elegancia de matar a una presa sin derramar sangre como lo hacía él. Lo intentó, por supuesto, simplemente las presas no cooperaban conmigo.
No respondió. Lo sentí detrás de mí, atento, silencioso. Alderik siempre se movía así cuando cazábamos juntos: sin estorbar, sin invadir, pero presente. Como mi sombra blanca.
Bueno, de hecho desde que wstuvimos presos en el barco, ahora raramente lo veía en su forma de lobo. Era... desco