Capítulo 104.
Papá bajó detrás de mí. No dijo nada. Solo observó, con el rostro tenso. Me acerqué a la jaula más cercana y me arrodillé. Una mujer, apenas consciente, me miró con los ojos hundidos.
—Tranquila —le dije en voz baja—. Ya pasó.
Le rompí el candado y la ayudé a salir, pero apenas podía sostenerse. Papá hizo lo mismo con las otras. Una niña empezó a llorar en cuanto la levantó. No podía tener más de seis años. La abrazó contra su pecho sin decir nada.
Al fondo del compartimiento, había tres