Capítulo 87: La misma sangre.
Aquella noche fría, la luna, poco a poco, se iba coloreando de rojo, como un tenue destello que daba aviso a grandes tragedias que se avecinaban.
Tienes que venir conmigo ahora…ese no es el lugar al que perteneces, tu sitio es conmigo, permanentemente a mi lado, eres mía Génesis, lo has sido desde el momento en que juntos, abrimos los ojos por primera vez al mundo, me perteneces y pase lo que pase, te tendré a mi lado.
De golpe, la loba blanca se había despertado de ese nuevo sueño; de esa nuev