Capítulo 86: El cruel cazador.
El fuego ardía en la chimenea en aquella mañana fría y solitaria. Niccolo y Niklaus yacían dormidos, y los primeros rayos del amanecer ya se asomaban por las ventanas estrechas de su habitación. Nicanor no había dormido durante toda la noche, y se había encerrado en sus aposentos para meditar sobre lo dicho por el mayor de sus hijos. Los Montefeltro y los Zamfirescu habían hecho una alianza, y estaba seguro que era para detenerlos, y ese maldito traidor de Renaud Leroy, también se había unido a