Capítulo 75: Con el puñal escondido.
La noche nuevamente lo cubría todo, y las calles de Positano estaban casi en su totalidad vacías, con la excepción del barrio rojo. Mujeres hermosas que ofrecían sus caricias al mejor postor, hombres que con el dinero suficiente dejaban de sentirse solos, caminaban entre los callejones empedrados en la búsqueda de vender o comprar amor. En una de esas viejas casonas de placer en donde se ejercía desde hacía siglos el oficio más antiguo del mundo, Giles sentía como su virilidad era atendida por