Capítulo 51: Sangre sobre la mesa.
El frío comenzaba a calar más profundo en las montañas con la llegada del otoñó, y Artem había salido de cacería junto a sus lobos para asegurar alimento suficiente para todos. Dentro de pocas semanas, aquel lugar se pintaría de blanco con las nevadas, y sobrevivir en aquel extremo sería difícil con tantas bocas que alimentar, pero no podrían permitirse ir a un lugar más cálido y cómodo con Giles Levana siguiendo el rastro de Génesis.
Mirando en silencio como aquel regordete ciervo pastaba, el