Capítulo 50: El espejo de plata.
—¡No! ¡No puede ser! — Génesis gritó histérica.
Tomando una hermosa y delicada jabonera de plata que yacía sobre el azulejo del lavamanos, la arrojo con fuerza sobre el antiguo espejo que se hizo añicos.
Sus sollozos se habían transformado en un llanto agudo y amargo que le nació desde lo más profundo de su alma. ¿Por qué lo había hecho? ¿Qué daño le había causado a Artem para merecer tal insulto? No lo soportaba más, aquella marca en su pecho era el peor símbolo de humillación que una loba pod