Capítulo 31: El guardian blanco.
Algo estaba pasando.
Recargándose en el barandal de las escaleras en el edificio Montefeltro, Génesis se sentó en los escalones. Sintiendo su corazón agitado, y el ardor que le provocaba su joya lunar, se sintió avergonzada de su comportamiento.
¿Qué rayos le ocurría? Se preguntaba a si misma.
Nunca antes se había sentido de tal manera; con una necesidad de tener sexo tal y como si necesitará beber agua después de atravesar un crudo desierto. Los sueños húmedos y pecaminosos que había tenido