Capítulo 24: La promesa rota.
La noche había llegado, y el resplandor de la luna se colaba entre los barrotes de aquella ventana. Sobre la cama, Génesis miraba hacia afuera, mientras sus ojos aún se encontraban llenos de lágrimas que se resistía a derramar. Artem la había dejado sola en aquella habitación sin atreverse a tocarla; no la había forzado, ni tampoco había regresado, tan solo se apartó de ella. Alguna vez ella lo amo tanto como a nadie, pues estaría mintiendo si se dijera a sí misma que amaba a Niccolo como lo am