Capítulo 23: Un acto cobarde.
—Compréndelo, Génesis, no puedes oponerte a mí. — aseguró Artem pegándose intencionadamente al cuerpo desnudo de la hermosa loba blanca.
—¿Qué no tienes otro baño? Esta casa es enorme y la conozco a la perfección. Estoy segura de que hay más de un solo maldito baño aquí, ¿Por qué razón es que quieres bañarte conmigo? ¡Eres un pervertido! — gritó histérica la hermosa albina, y se apresuró a salir con rapidez de ese lugar. No quería estar cerca de Artem ni mucho menos si ninguno de los dos traía