Capítulo 122: Los planes.
La noche tocaba aquel castillo en medio de los bosques de los Cárpatos, y Giles Levana, de un solo salto, entraba en sus aposentos con premura y descontento. Había cometido un error, un gran error que le había costado caro. Notando que su habitación estaba en penumbras, el lobo blanco entró de inmediato a su tocador, y encendió la luz de una vieja vela. Mirándose en el espejo, con gran furia y también pesar, observó aquella marca en su pecho; había marcado a aquella loba desconocida y con ello