Aysel sabía cuál era su miedo, temía enfrentar las consecuencias de sus actos, Tara estaba huyendo con Asael, para evitar que supiera la verdad, para evitarle una dolorosa desilusión de saber que había vivido engañado toda su vida, cuidado una cachorra que no llevaba su sangre.
Lo que no sabía Tara era que solo estaba alargando algo que tarde o temprano se sabría, porque no se le hacía justo que Dina no supiera la verdad.
—Hay que ir a buscarlos Aysel, por favor, no pueden andar por el bosque