Capítulo 46. Sin tumba ni epitafio.
El cielo sobre la ciudad estaba cubierto de una neblina persistente. No era lluvia. Era algo peor: esa opacidad que precede al derrumbe de estructuras que parecían inquebrantables.
Emilia observaba el noticiero en silencio. Los titulares repetían lo inevitable: *“Eloísa Restrepo ha sido llamada a declarar en el proceso por presunta participación en red de corrupción estatal y presunta obstrucción de justicia.”* La imagen de la mujer —impecable, con su blazer gris perla y su peinado intacto— no