Cinco años después:
Rose:
El mordisquea mi cuello, y yo intento apartarlo, muerta de risa.
—¿No crees que ya ha sido suficiente? ¿Hmm, florecita descarada?- farfulla, lloviendo besos sobre mis párpados.
—Oh, no. Por el contrario. – enredó mis dedos en su dorada cabellera, mirándolo directamente a los ojos.- has probado mi teoría, amor. Eres un amante excelente.
Nos besamos, y nuestra hija corre, viniendo hacia nosotros, trayéndome flores en sus manitas.
—Oh, gracias Baby.- susurro.
—Bar-