Viktor:
Dentro de mí, hierve la sangre. Burbujeando y quemando todo a su paso como lava.
Vine a eso de las nueve de la mañana, pero no está.
Ella y la descerebrada de mi prima salieron de compras.Ya son las dos de la tarde y aún no regresan.
Los bebés están inconsolables y aunque las nanas hacen todo lo posible por calmarlos, no paran de llorar. De seguro están incómodos y hambrientos.
Le ordeno a Dan, mi jefe de guardaespaldas que los lleve de regreso a la mansión, en lo que le envío otro mens