Susan:
En mis sueños, el Rey era gentil y delicado en sus amores. Bañaba mi cuerpo con besos y recitaba poemas de amor eterno a mi oído mientras me hacía suya.
Omër por el contrario, es un torbellino de lujuria y lascivia. Tocándome sin pudor, sin delicadeza y sin restricciones.
Metiendo su mano entre mis piernas y rozando mi coño con abierta impudicia. Llenando mi boca de su lengua, y apoderándose de mis tetas con manos duras e implacables.
Su pasión era más que evidente, estaba desesperado po