Ricardo estaba en la cocina de la mansión Valenti, cortando verduras con movimientos rápidos y precisos. A pesar de los años fuera de aquel lugar, el ambiente le resultaba familiar. Desde que Leticia lo había llamado para ofrecerle su antiguo puesto, había dudado. Trabajar en la residencia de ancianos había sido tranquilo, con horarios fijos y sin demasiadas complicaciones, pero el sueldo era apenas suficiente para cubrir lo básico. Ahora, con Ariadna en casa, sabía que cualquier ingreso extra s