Alice despertó rodeada de flores en una habitación donde la luz del sol bañaba todo con su dorado fulgor. Se movió en la cama, al principio inconsciente de sus heridas pero luego el roce con las sábanas suaves le causó tanto dolor que fue imposible de ignorar. Dejó escapar un grito a la par que llevaba sus manos a su piel lastimada.
— ¿Está usted bien ?¿Qué le ha pasado? He oído un grito.
Vasquez irrumpió en la habitación jadeando y preocupado. Alice se apresuró a cubrir el pijama semi transp