— Por favor amor, necesito que me escuches. No puedo seguir mucho más —. Mara se aferraba al brazo de Dairon, intentando detenerlo.
Él no escuchaba sus ruegos y solo se detuvo cuando escuchó el ruido seco a sus espaldas. Se volvió para encontrarla en el suelo.
Mara sentía como el sudor frío recorría su cuerpo y sus entrañas temblorosas no le permitían hablar.
Intentó alzarse, apoyando la mano en el suelo, pero volvió a caer y lo último que vio antes de que la oscuridad se apoderara de su me