— Perdóname — Margaret no se atrevía a mirarla a los ojos. Mara no encontraba palabras.
No pudo imaginar cuando la vio entrar a la habitación que aquella señora descargaría sobre ella un secreto tan cataclísmico.
— Yo no sabía… jamás te conocí… tienes que comprenderlo ella era mi hermana. No tenía manera alguna de saber cómo esto podría cambiar tantas vidas para mal —. Margaret se llevó las manos al rostro y cubriéndoselo comenzó a llorar.
— Todo lo que ha pasado… mi madre…mi matrimonio …mi