Abrió los ojos despacio. Una venda le impedía la visión del lado derecho. Su conciencia estaba completamente anulada. No pensaba en lo ocurrido solo el instinto guiaba su mano hacia el ojo cubierto.
Al tacto la gasa áspera le Susurró lo ocurrido y el dolor vino a la vida caso a la par que el recuerdo de la pelea.
Alice comenzó a gritar.
— ¡Senorita, está usted despierta! — Exclamó una enfermera sorprendida al encontrarla intentando despojarse de los vendajes.
— ¡ No! — El médico llegó corri