—Cariño, qué bueno encontrarte. Al no encontrarte en la cama supe que estarías aquí. Sabía que no podrías resistir la tentación. Después de todo eres como yo. Te excita la venganza.
Vázquez acarició su cabello con ternura fingida, mientras sonreía al ver el niño en sus brazos.
— Lo único que me molesta es que te lo pregunté y me mentiste a la cara, pero eso lo hablaremos después.
Alice temblaba internamente. El niño adormilado sobre sus hombros despertó al escuchar la voz grave cerca suyo y