Desde hace varios minutos, Javier y sus amigos no paraban de verme, tenía el presentimiento que ellos hablan sobre mi y eso fue afirmado cuando el hermano de Pablo me llamó a la mesa. Conocía a los idiotas como él, me llamaban por cualquier excusa, al menos Javier me había defendido.
Después de una hora Pablo y su hermano Carlos se retiraron quedando solo Javier. Vi como él se levantó de la mesa y fue al área de lectura, tomó uno de mis libros y se sentó a leerlo.
—Mira, Javier está leyendo uno