Creí que se había quedado paralizado como mi abuelo frente a la magia de Lily, pero su sonrisa brillaba con picardía. Con secretos detrás de sus ojos.
—Nate está en peligro —expliqué, intentando controlarme.
—Está bien, estaremos ahí en un segundo. Sólo toma mi mano —la extendió hacia mí.
—Y la mía —se involucró Lily.
Tomé las manos de ambos, sintiendo una extraña conexión hacia ellos. ¿Quiénes eran esos chicos? ¿Por qué me sentía tan tranquila con ellos a mi lado?
¿Y sí...?
No. De seguro estab