Nathan se acercó al ver que estaba empezando a enfadarme. Me sentía traicionada, por más estúpido que eso pudiera sonar. La magia se arremolinó a mi alrededor, atenta, lista para atacar o defenderme de lo que fuera.
Incluso si eso se trataba de la persona que creía mi mejor amiga.
—¡No! —respondió horrorizada—. Por supuesto que no. Cuando te conocí, no contaba con mis habilidades, Eleanna. Apenas podía ver una posibilidad al día y eran cosas tipo que habría de cenar. No soy esa clase de persona