—Así es —asintió, solemne—. Suelen tener más crías por vida, pero supongo que esta vida fue muy corta. Volverán a encontrarse, posiblemente ahorita solo sean unos críos.
—¿Y cómo es que tú eres un lobo tan antiguo en el cuerpo de mi hermano? —pregunté.
—Usualmente no sucede —respondió, entrecerrando los ojos—. Soy solo un guía espiritual, pero nunca me ha tocado guiar a un lobo tan desastroso.
Le di una mala mirada, a lo que el río con fuerza. No consideraba a Elliot un lobo desastroso, solo er