17° Juego sucio.
Oliver observó como el tal Eliver apoyaba la mano en la espalda de Lia y la llevaba por el pasillo del aeropuerto y lo invadió una mescla de rabia y celos.
Lia no parecía para nada incómoda, todo lo contrario, aceleraba el paso cuando él lo hacía y se reía de sus chistes y eso lo enfureció más. ¿Acaso el día anterior en el hotel no se habían besado? ¿No habían hablado sobre darse una oportunidad?
No quiso imaginar que la pelea que tuvieron después, o más bien la discusión, hubiera cambiado las