—No busques más, estoy aquí —dijo.
Me giré y vi a Harry, el hermano de Charlotte. Iba vestido con una elegancia rigurosa que hacía que su amplia espalda y su estatura parecieran aún más imposibles. A su lado, me sentí como un ratón junto a un gigante. Sus ojos oscuros brillaban con diversión.
—No te buscaba a ti. Usted es terriblemente engreído —dije, dándome media vuelta para seguir buscando a mi tía entre la multitud.
Sin previo aviso, sus manos me rodearon la cintura y me elevaron del suelo