Esa noche los CEOS, habían tenido una noche muy especial donde se habían entregado al amor por sus esposas y las habían hecho suyas, se habían quedado profundamente dormidos con ellas a sus lados hasta que...
— Bua... bua...
Los mellizos habían despertado llorando, tenían hambre y seguro que estaban mojados, Adriana, estaba profundamente dormida, el CEO, despertó al escuchar a sus gemelos, echó un vistazo a su mujer y vió que ella no se movía
— Mujercita, ¿Cómo pretendes que yo solo atien