74. ¿Y ahora?
Amber
La suite estaba bañada en la luz dorada de la tarde, que proyectaba sombras suaves sobre los muebles caros. Desde mi lugar cerca del sofá, observaba con una sonrisa en los labios mientras Leonardo luchaba con los hilos dorados del cabello de Bella. Sus manos grandes, acostumbradas a firmar contratos millonarios, ahora intentaban, sin éxito, hacer una simple trenza.
«No, no es así», reí bajito cuando volvió a enredar el cabello de ella. «Aquí, déjame mostrarte».
Me acerqué al sofá, sintien