326. La decisión de Amber
Amber
El celular seguía firme en mi mano. La pantalla brillaba con la dirección que Uria acababa de enviarme. El corazón me latía con tanta fuerza que apenas podía respirar.
Mi mente gritaba todas las posibilidades. Si se lo decía a Leonardo, Uria podía desaparecer con Bella y llevarla a un lugar del que nunca volveríamos a saber. Pero si iba sola, corría el riesgo de caer de lleno en una trampa.
Y sabía que era una trampa.
Pero nada de eso importaba.
El rostro de mi hija ocupaba cada rincón de