325. La llamada de Uria
Amber
El silencio del dormitorio era ensordecedor.
La luz de la lámpara proyectaba sombras en las paredes, pero todo parecía frío, distante, como si estuviera atrapada en una pesadilla de la que no lograba despertar. Desde que Bella desapareció, el tiempo había perdido todo sentido. Ya no sabía si era de día o de noche, si había dormido o si solo me había desmayado por puro agotamiento.
Pero nada de eso importaba.
Lo único que importaba era mi hija.
Bella estaba ahí fuera, en algún lugar. Y yo