32. Miedo al trueno
Amber
El grito asustado de Louis cortó la noche como una hoja. En mi sobresalto, rodé fuera de la cama, mi mano herida golpeando el suelo seguida de mi cabeza en la mesita de noche. El dolor explotó en ambos lugares. "¡Ahhhh, qué mierda...!" gemí bajo, pero el instinto maternal fue más fuerte. En segundos estuve de pie, ignorando el mareo, tomando a mi pequeño en brazos.
Un trueno estruendoso sacudió las ventanas del hotel, haciendo que Louis se acurrucara contra mi pecho, sus sollozos partiend