27. Aguas Hirvientes
Amber
El sonido de la porcelana haciéndose añicos a mis pies me hace contener la respiración. El té se derrama por la alfombra importada mientras Martina me mira con esa sonrisa cruel.
"Frío. De nuevo." Pronuncia cada sílaba como si hablara con un niño. "¿No puedes hacer ni siquiera esto bien, verdad?"
"Lo siento, señorita Ricci." Me agacho rápidamente, recogiendo los trozos punzantes. "Puedo preparar otro..."
"No." Me interrumpe. "Ahora quiero tomar un baño."
Asiento aliviada, dirigiéndome al