266. El billete
Amber
El salón resplandecía de lujo y sofisticación. Las luces doradas de las enormes lámparas se reflejaban en el mármol pulido, y el murmullo suave de la música clásica envolvía el ambiente. El champán circulaba en bandejas, las risas eran contenidas y las miradas calculadas venían de todos lados. Pero nada de eso me importaba.
Leonardo se había apartado para hablar con Felipe, y yo permanecí en el salón, observada como si fuera un espectáculo aparte. Los cuchicheos eran audibles, susurrados