265. Felipe DeLucca
Leonardo
La música clásica suave llenaba el salón lujoso; los cristales colgaban del techo como estrellas atrapadas en una estructura imponente. Los invitados vestían sus mejores galas, copas de champán en mano, conversando en pequeños grupos. Pero para mí, todo aquello no era más que ruido de fondo.
Las miradas curiosas nos seguían a Amber y a mí mientras cruzábamos la entrada principal del evento. Podía sentir los murmullos, los juicios silenciosos, las sonrisas calculadas de las socialités q