267. El enfrentamiento
Leonardo
El viaje de regreso a casa fue silencioso, pero la tensión dentro del coche era casi tangible. Amber no dejaba de mirarme, y yo sabía que estaba esperando que dijera algo, que explicara por qué sostenía aquel billete de Martina como si fuera una sentencia de muerte.
"Leonardo", rompió el silencio al fin, con la voz firme, aunque baja. "No vas a ir, ¿verdad?"
Apreté el volante con más fuerza. "Amber, resolveremos esto en casa."
"Ahí vas otra vez, alejándome." Soltó una risa sarcástica y