207. Mal presentimiento
Amber
Subí las escaleras con prisa, el corazón aún acelerado, pero al acercarme al dormitorio de los niños bajé el ritmo.
La puerta estaba entreabierta y, desde allí, podía ver a Bella y a Louis arropados en sus camas, mientras Nonna Rosa estaba sentada en un sillón a su lado. Su voz, serena y cargada de emoción, narraba una historia.
“Y así fue como el valiente pescador cruzó el océano, enfrentando tormentas y vientos implacables, hasta que por fin encontró el camino de regreso a casa, donde su amada lo esperaba…”
El tono melódico de la voz de Nonna llenaba el cuarto de una calidez envolvente. Bella ya tenía los ojos cerrados, abrazando su osito de peluche contra el pecho, mientras Louis parpadeaba despacio, luchando contra el sueño.
Me apoyé en el marco de la puerta, observando la escena con el corazón encogido.
Era un momento sencillo, pero cargado de significado. Nonna siempre había sido el pilar de aquella familia y, ahora, ahí estaba, protegiendo a mis hijos de la única forma qu