202. El doble
Leonardo
El corazón me golpeaba el pecho.
Ya esperaba sentir la emoción de ver a nuestro bebé por primera vez, pero no estaba preparado para esto.
"Felicidades", resonó la voz del doctor Moores en la sala, con un humor contenido. "Van a ser padres de gemelos otra vez."
Fue como si el aire me hubiera sido arrancado de los pulmones. El cerebro se me bloqueó por un segundo, incapaz de procesar lo que acababa de oír. Dos. Otra vez. El corazón me dio un salto, el estómago se me revolvió y, por un instante, simplemente no pude hablar.
Abrí los ojos de par en par al mirar el monitor. El médico señalaba los dos sacos gestacionales, ampliando las imágenes. Eran pequeños, diminutos, pero estaban ahí. Nuestros bebés.
"Espera… ¿qué?", murmuré con la voz ronca, a punto de quebrarse.
Amber ya estaba llorando, con una mano sobre la boca y los ojos fijos en la pantalla. La sonrisa que esbozó entre lágrimas bastó para que toda la sorpresa se transformara en algo mucho más grande.
Alegría.
Orgullo.
Un