187. Después de que se apagan las luces
Amber
La habitación estaba sumida en la penumbra, iluminada apenas por la lámpara de la mesilla. El silencio de la noche envolvía el ambiente, interrumpido solo por el sonido de la respiración tranquila de los gemelos a mi lado.
Parpadeé un par de veces, intentando ubicarme y asegurarme de que todo estaba bien, y entonces lo vi.
Leonardo estaba sentado en el suelo, apoyado contra la pared, la cabeza ladeada, profundamente dormido. Su cuerpo permanecía tenso, como si ni siquiera en sueños lograr